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4. Dieta adecuada (vegetariana)

Come para vivir...

"Come para vivir, no vivas para comer". Esa es la actitud yóguica con respecto a la nutrición. El practicante de yoga elige productos alimenticios que tengan los efectos más positivos tanto para el cuerpo como para la mente, y el menor impacto negativo sobre el medio ambiente o hacia otras criaturas. Como vegetariano, el practicante de yoga consume el producto primario en la cadena alimenticia: las plantas reciben directamente la energía del sol, la fuente de toda vida en nuestro planeta.

Sana y equilibrada

La dieta yóguica es lacto-vegetariana y consiste principalmente en cereales, legumbres, frutas y vegetales, frutos secos, semillas y productos lácteos. Una dieta vegetariana es saludable, fácil de digerir y aporta al cuerpo la mayor cantidad posible de nutrientes y energía. En general, debemos seleccionar productos alimenticios lo más frescos y naturales posibles (sin conservantes ni sabores artificiales), preferentemente comida orgánica y no alterada genéticamente. Una cuidadosa preparación de la comida es esencial para mantener la máxima cantidad de nutrientes. Almacenar mucho tiempo, refinar o guisar demasiado son hábitos que destruyen muchos componentes vitales de nuestra comida.

¡La mente también come!

Literalmente somos lo que comemos. La mayoría de la gente no es consciente de que la comida también conforma la sustancia de la mente, y por lo tanto la influye de una manera muy sutil. Las comidas impuras como la carne, no solo afectan a las articulaciones sino que también provocan un efecto de pesadez y letargo. Crean un terreno propicio para la aparición de enfermedades crónicas o depresión.La dieta yóguica consiste en productos puros que nos ayudan a mantener el cuerpo y la mente saludables y en forma.

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